jueves, 17 de enero de 2019

Ángeles Mora

EL AYER

El ayer que me hizo
no sé dónde está.
El que me deshizo, sí:
está aquí, conmigo,
presente todos los días.

jueves, 18 de enero de 2018

MARÍA ALCANTARILLA

PRESENTE SUCESIVO

Vivir es la perfecta indecisión en que insistimos
a costa de los días y la edad
y de las únicas cosas importantes.

La perfecta indecisión en la que todo podría ser distinto
y todo se parece finalmente a lo demás
y es una forma más de no ser nadie.

SUCEDE LA INOCENCIA

Sucede en mí la búsqueda del tiempo y del sentido
como una muerte súbita
que a ratos me llenase de tristeza.
Suceden las preguntas vacías y sus noches
y el eco adormecido en la garganta
carente de dictamen.

Sucede la inocencia,
el miedo a confundir los domicilios.

Sucede en mí la duda latente y, mientras tanto,
camino no sé a dónde ni quién me ha dado paso,
me ha hecho avanzar años
sin saber aún a lo que vengo.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Ana María Navales

Antes de escribir el poema,
con el lápiz en la mano
y el silencio hecho palabra,
me pregunto a quién demonios
interesa si este mar
ya no es azul ni si mi vida
de hoy es la que antes era.
Y si es lamento
o violín lo que suena
ahora en mi casa.
O a quién irán estos versos
y quién se aventurará conmigo
buscando esa luz inútil
que conduzca a una salida.
Éste es un viaje
sin más brújula que el viento
ni más compañía
que este miedo y esta noche.

domingo, 28 de mayo de 2017

Philippe Jaccottet

Giran los vencejos en las alturas del aire:
pero aún más altos giran los astros invisibles.
Cuando el día se retire a las extremidades de la tierra
surgirán estos fuegos sobre la extensión de oscura arena...

Así habitamos una región de movimientos
y de distancias; así el corazón
va del árbol al pájaro, del pájaro a los astros remotos,
del astro a su amor. Así el amor
se enciende en la casa cerrada, gira y trabaja,
servidor de quienes llevan, inquietos, una lámpara en la mano.


martes, 19 de julio de 2016

Isabel García Mellado

nací cuando la lluvia
se aprendió al fin
mi nombre
y en un lugar extraño
dejó volando mi alma
y yo tan sola

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a veces no me doy cuenta
de que he crecido tanto
que tengo que mirar hacia dentro
para verme

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no es una piedra en la garganta
es el dolor azul que envuelve el mundo

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(La casa de la Cruz, Visor, 2016)

jueves, 17 de marzo de 2016

Hugo Mujica

EN PLENA NOCHE

También en plena noche
la nieve
se derrite blanca
y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.
Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,

la que nos expande
las pupilas.
Lo que busca con su bastón
 el ciego es la luz, no el camino.

MÁS HONDO

Hay vidas
en las que el alma
          se abre
          más hondo
          que donde esas vidas laten,

se abre como un relámpago
sin cielo ni trueno,
             como una herida sin pecho
                                        o un abismo
                                           donde la belleza es alba.

sábado, 9 de enero de 2016

Miriam Reyes

Me he vuelto demasiado sensata
comprensiva abnegada
perfecta hasta la náusea.
Te dejo que te pasees con tu aire de semental
al baño a la cocina a por un poco de agua.
Si me preguntas
te digo que sí para no entrar en detalles
para que duermas tranquilo y rindas en la oficina.
La mentira es a menudo más fácil y espontánea
como estar juntos.
Es cómodo mi cuerpo,
tiene esquinas redondeadas
y formas ergonómicas
(sin hablar de lo mucho que abriga
y lo poco que pesa).
No pide nada, no hace preguntas
prefiere no saber.
Acolchado de amor
hace tiempo que no siente la cabeza.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Clara Janés

De la nada

Con las manos juntas me lanzo al agua y avanzo
hacia la ceguera de los peces, mientras el oleaje
me despoja de pensamientos, de inquietud y de
ese latido que todavía se expande por mi cuerpo
y llega hasta la boca y sabe que todo bocado es el
vacío.
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Del intento

Y el espejo cambia la levedad en alcance. Oigo su
movimiento, sumisión a las incógnitas. Agacharse
para pasar debajo de la cuerda tensa entre la 
ignorancia y el misterio.

jueves, 22 de octubre de 2015

Rafael Cadenas

Sólo he conocido la libertad por instantes, cuando me volvía
de repente cuerpo.

La palabra no es el sitio del resplandor, pero insistimos, insistimos,
nadie sabe por qué.

La diosa
En el espejo donde te miras
no hay nadie.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Hugo Mujica

XXXVIII

Ni va ni vuelve
cuando el pájaro
       vuela por volar
                 cuando vuela
                        por ser su vuelo.

         Cuando se camina sin ir
                     cuando el olvido
                         borra la sombra
                              entregarse es un saber
                                     y el abandono una danza.


XXIX

Solo desde
         lo que se arranca del todo
                    nace lo que nunca estuvo
                    (de la semilla que guardamos
                            crece apenas
                                        lo que ya fuimos).

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Yolanda Pantin

LA LUZ

La luz
brilló
por un instante
entre los arbustos
a la orilla
del camino
se escuchó
el canto
de un pájaro
claramente
en el oído
esta certeza
El dolor 
en su raíz
es intolerable
y luego
lo que conocemos como ello no es
dolor
sino un presentimiento del dolor

jueves, 10 de septiembre de 2015

António Ramos Rosa

Tu tierra
sólo se te da
cuando la palabra emerge
en lo impronunciable

No busques la lámpara
no busques el nombre

Tu lugar
sólo es tuyo
cuando él es la morada
de lo que no tiene lugar

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Todo el tiempo perdido
para no perderme
para no ahogarme

¿Podré aún
reconocer
por detrás de los párpados
la herida intacta?

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La piedra
basta con encontrarla
para saber
que no hay nada más

Es apenas nada
pero para siempre
No es ni siquiera una imagen
no es música

Está ahí modelada por la inmensidad
sin boca
sin huellas azules
para convencernos de que la tierra
tiene un corazón opaco

viernes, 4 de septiembre de 2015

Ángel Crespo

Anunciación del agua

Para oír su canto en las piedras
cuando es inútil toda música.

Para mirarse en un espejo
que no siempre ha de reflejarte.

Para restañar las heridas
que produce un tacto exaltado.

Para anticipar el aroma
a flor ausente del abismo.

Para desatar el sabor
que duerme en toda demasía.

Para ignorar su idioma.
Para achicar su luz.
Para inventar el frío.
Para negar las rosas.
Para beber ausencias.
Para ahogarse.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Ida Vitale

Aclimatación

Primero te retraes,
                                      te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
                                       No soñar flores.
El aire te sofoca.
                                    Sientes la arena
reinar en la mañana,
morir lo verde,
subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,
desde algún borde
una voz compadece, te moja
breve, dichosamente,
como cuando rozas
una rama de pino baja
ya concluida la lluvia.

De "Parvo Reino" 1984

miércoles, 20 de mayo de 2015

Miriam Reyes


Estamos programados para ver causa
donde sólo hay azar

la pasión por un tema o una disciplina
el ritmo idéntico idéntico el sentido del humor
ciertos puntos de vista
ciertos vicios ciertas neurosis

nos reconocemos en la misma incandescencia
como si de pronto nos hubieran colocado
frente a un espejo trucado para vernos mejor

curiosamente los experimentos demuestran
que no es la razón sino el instinto
lo que nos hace buscar coherencia
y es más común más automático
y difícil de detectar
de lo que podamos reconocer
sin ruborizarnos

de ahí la importancia de permanecer alerta
ante los peligros de la falsa ilusión de sentido

una luz que suaviza las facciones
y disimula las marcas del tiempo
una corriente que nos arrastra
borrando las evidencias

por ejemplo yo a ti
ni te encontré ni te estaba esperando
por ejemplo yo y tú
ni tenía que ser ni no ser.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Julia Hartwig

Prueba de vida

Acabé por extraviarlo todo
no queda ya nada
los lugares han perdido su sitio

¿Nada entonces?

Y sin embargo tras la pérdida
y sin embargo tras la purificación
pedura
lo que no puede concebirse

y hay alguien o algo
a quien eso le resulta conocido.

Ser

Ser en el pájaro que vuela
en el escualo que lleva en sus fauces a quien ha salvado
para seguidamente escupirlo con el debido respeto
Ser la chispa que hace arder la espesa cabellera de los robles
Ser los ojos del agua los Dedos de la arena
El flexible brazo de la llama
que al inflamarse se enfría y al enfriarse calienta
Revivir lo que dejamos ahogarse bajo su propio peso
Desde la podredumbre tender la línea directa de la flor
Deshacerse en cenizas No decir adiós.


sábado, 23 de agosto de 2014

Olga Orozco

SOL EN PISCIS

Solamente los muertos conocen el reverso de las piedras.
Solamente las piedras conocer el reverso de los muertos.
Lo sé.
A veces las estatuas vuelven a abrir en mí ciertas heridas
o toman el color de las acusaciones que me impiden dormir.
Pero hay pruebas que nadie quiere ver.
Se atribuyen al tiempo, a las tormentas,
a la sombra de pájaro con que los días se alzan o se dejan caer sobre la tierra.
Nadie quiere pensar que hay muchas muertes por cada corazón.
Tantas como muertos nos lloren.
Tantas como piedras los sigan lamentando.

Existe una canción que entre todos levantan desde los fríos labios de la hierba.
Es un grito de náufragos que las aguas propagan borrando los umbrales para poder pasar,
una ráfaga de alas amarillas,
un gran cristal de nieve sobre el rostro,
la consigna del sueño para la eternidad del centinela.

¿Dónde están las palabras?
¿Dónde está la señal que la locura borda en sus tapices a la luz del relámpago?
Escarba, escarba donde más duela en tu corazón.
Es necesario estar como si no estuvieras.

He aquí el pequeño guijarro recogido para la gran memoria.
De este lado no es más que un pedazo de lápida sin inscripción alguna.
Y sin embargo desde allá es como un talismán que abre las puertas de mi vida.
Por sus meandros azules llego a veces más allá de mis venas:
cerraduras que giran contra la misteriosa rotación de los años,
vértigos de contínuas despedidas que ahora me despiden a través de mis lágrimas de entonces,
hasta ser nada más que una cinta brillante,
un fulgor que ilumina ese fondo de abismo donde caigo hacia el fondo del cielo,
tan ávido como el tambor que invoca las tormentas.

Heroína de miserias, balanceándote ahora casi al borde de tu alma,
no mires hacia atrás, no te detengas,
mientras arde a lo lejos la galería de las apariencias,
las máscaras del sueño que labraste sobre ciegas cortezas para poder vivir.

A solas con tu nombre, contra el portal resplandeciente,
a solas con la herida del exilio desde tu nacimiento,
a solas con tu canción y tu bujía de sonámbula para alumbrar los rostros de los desenterrados;
porque ésa es la ley.
A solas con la luna que arrastra en las mareas del más alto jardín de la memoria
un rumor de leyendas desgarradas por la crueldad de la distancia:
“Cuando llegues del otro lado de ti misma
podrás reconocer el puñal que enterraste para que ti vinieras despojada de todo poderío.
Si avanzas más allá
encontrarás la fórmula que yace bajo los centelleos de todos los delirios.
Si consigues pasar
alcanzarás la Rueda que avanza hacia el poniente.”

Pero no hay arma alguna que arrebate a mi vida su inocencia,
ni retablo enterrado en cuyo espejo de oro se abran las flores de otros mundos,
ni carruaje que avance con el rayo.
Sin embargo, esta palabra sin formular,
cerrada como un aro alrededor de mi garganta,
ese ruido de tempestad guardada entre dos muros,
esas huellas grabadas al rojo vivo en las fosforescencias de la arena,
conducen a este círculo de cavernas salvajes
a las que voy llegando después de consumir cada vida y su muerte.
Celdas tornasoladas del adiós para siempre, para nunca,
y cada una se abre hacia las otras con la fisura de una gran nostalgia
por donde pasa el soplo de los siglos,
la mariposa gris que envuelve con sus nieblas al huésped solitario,
a ese que ya fui o al que no he sido en este y otros mundos.
El que entreteje sus coronas con la ceniza de la tierra,
el que reluce con cabeza de león como un sol heráldico entre las tinieblas,
el que sueña conmigo como con una cárcel de muros transparentes,
esta que soy queriendo guardar la eternidad en el polvo de cada sonrisa,
el que se cubre con ropajes de águila para volar más lejos que la mirada de los hombres,
los que habitan aquí o en otro lado lejos de las investiduras de la sangre
y no puedo nombrar,
y el que rescatará las coraza de luz
-su día levantado palmo a palmo con la noche de los otros-
para cruzar la última puerta el arcano.

Oh, sombra de claridad sobre mi rostro,
relámpago entrevisto desde el fondo del agua:
tu signo estágrabado sobre todas las frentes para la ceremonia de la duración,
para la travesía de todos los recintos en cuyo fondo te alzas como una llamarada de la gran añoranza,
como los espejismos de un perdido país anunciado por el sueño y la sed,
el miedo y la nostalgia,
y el insaciable tiempo que llevamos de migración en migración
como una brasa que quema demasiado.

Todos los grandes vértigos del alma nacen del otro lado de las piedras.

domingo, 11 de mayo de 2014

Piedad Bonett

LAS CICATRICES 

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas. 
Explicaciones no pedidas, Visor

martes, 15 de abril de 2014

Qué decir de este sol que todavía no quema,
que asoma delicado tras un cielo grisáceo,
que con tímida calma luce sin atreverse a deslumbrar.
Qué decir de este olor del alba amanecida
que advierte florecer y siembra y lluvia
pero no se despega aún de la helada tardía.
Qué decir de esta noche inserta en luna
cuando el cálido aire ya promete
cantos de grillos y el rubor
de las eternas horas del verano.
Qué decir de los gélidos días que se alejan
dejando en las retinas y en las manos
recuerdos de cristal en blanco y negro.

Diría que llegó la primavera...

jueves, 20 de marzo de 2014

Componer un mundo
a la medida de sus abrazos
con el ritmo de su pulso
delinear y cortar y amasar
imágenes clandestinas.
Dormirse con la aurora
acariciando el piano
y permanecer
creando un universo
en la penumbra
con la certeza firme
de quien alumbra
los sueños imposibles.
Construir un hogar
al calor de sus arrugas
con el brillo de su mirada
pensar y quemar y moler
olores y sabores ya sagrados.
Despertarse en la noche
susurrando al vacío
y permanecer
creando un universo
en el silencio
viviendo su recuerdo
eternamente.