miércoles, 16 de marzo de 2011

Verde

Verde. Las hojas de geranio
en la luz gris de la tormenta
tiemblan, tensión
de nervadura verde oscuro.
Te mirabas las manos,
nervadura de venas; si los dedos
fueran deliciosos, decías.
Al caminar
apoyaba mi sien contra la tuya
y en la noche escuchaba
el ruiseñor y el graznido
del pavo. Indiferencia
de todo, oscuridad.
Me llamabas con voz muy baja.
Sólo un día reíste.

De "Ella, los pájaros", 1994
OLVIDO GARCÍA-VALDÉS

1 comentario:

  1. Oh! Justo hace dos noches leí este poema, me fascinó y lo copié en mi libretita japonesa-antología! andamos por ramas paralelas, linda... ojalá nos veamos mañana :)

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