martes, 24 de enero de 2012

Josefa Parra

Porque acaso el amor
sólo sea una forma del deseo,
o el deseo cualquiera de las múltiples
maneras del amor,
no es raro que confunda
tu codicioso cuerpo con tu alma,
o los rincones puros del afecto
con los de la apetencia.

Y quizá sea lo mismo
morirme por tu amor o por tu hambre,
poseerte en la carne o en el sueño,
y todo sea más simple y menos duro
de lo que yo pensaba...

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