jueves, 1 de diciembre de 2011

Beatriz Zuloaga

Había olvidado las cosas simples...



Había olvidado las cosas simples

como decir hola y sonreír

mirar a través de las vidrieras

y buscar golondrinas de verano,

tomar los parques de la mano

y vestirme de muselina blanca

así transparente como el aire.

Había olvidado el olor

de la mañana,

el chocolate y su espuma

del cielo de colores

y ese empezar el día

con alas y canciones.

Vuelvo a sentir la tentación

de mirar a los hombres

descubrir que tienen pasos largos

una barba con sueños,

que pueden inventarnos palabras

como arrullos

y ser una luz placentera entre los poros.

Vuelvo a encontrar esa dulce pereza

de entretener el ocio con gaviotas,

un castillo que trepe hasta mi alma

y ese violín detenido en una nota larga,

vibrante, elástica, como una piel enamorada.

Quiero el agua del grifo,

verla correr, dejar que dance su humedad en mis manos,

el olor del jabón y esa espuma que hace globitos

y me tienta a imaginar planetas transparentes

con hombrecitos pequeñas

de orejas largas y pupilas moradas.

La noche es una cama con almidón de sueños
y un amor vertical que me acompaña.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sábanas y recuerdos de un mar de noches, días, tardes, madrugadas,
reptando hasta tu nuca, buceando entre los pliegues de un recuerdo,
descubriendo asombrada el olor de un deseo que yacía dormido,
contemplando tu sueño, dibujando de nuevo un cuerpo amado,
conociendo el dolor de lo imposible, la tristeza de ser repeticiones.
Círculo que me envuelve y me revela, sábanas que arroparon mi vacío,
cómo quema, cómo pesa la verdad del silencio, la oscura soledad irremplazable,
cómo explicarte a tí tantos misterios, a tí que hoy me regalas tu inocencia
y me haces olvidar tantos secretos, cómo explicarte hoy que sigo muerta
en el mismo lugar donde tú me encontraste.
Hija de la tierra soy

III
Hija la tierra soy. Amante de la muerte.
A menudo en mis sueños la verdad se revela por
completo.
Crecen mis manos y mis pies hasta enroscarse
en un enorme tronco.

Deja que sea yo quien te penetre. Aunque
sea por una sola vez.

Soy dueña tan solo de mis lágrimas.
No sé llorar por dentro.

Mía Gallegos

viernes, 11 de noviembre de 2011

Matilde Alba Swann

Bajo tu lástima
Quiero huir de tu lástima, y tropiezo
con mis zarzas de miedo
y con mi nido
de alegrías dormidas, y desgarro.

Has tendido
tu sonrisa en piedad a mi costado,
y te quedas
a mirarme ceder, sombra inclinada
como un tronco crujido
de castigos.

Tus dos brazos cruzados, y ya ajenos,
y una boca de beso
que se guarda.

Nunca me vi pequeña como ahora,
a los pies de tu altura
compasiva.

Nunca, como hoy, descalza
y azotada,
a un instante del nunca, irremediable.

Ya no vibra mi carne
en paraísos,
ni en infiernos, ni en manzanas, serpientes,
ni en exilios.

Una lacia
sensación de desgano que me arrastra,
un insomne desorden
de cabello, una pena tremenda de estar triste,
y un deseo
de morirme mañana,
antes que partas, y dejarte
sonreír de piedad sobre mi ausencia.

Carlota Caulfield

Respiro y descanso
al mirarte desnudo.
Este acompañarnos y saber callar
por los caminos de nuestro dolor:
mi escritura se teje
sobre las paredes
del incomparable acorde de tus manos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Noviembre de olores nuevos, de besos de adolescencia,
noviembre de lluvia que trae nuevas palabras, nuevos gestos,
noviembre de viento que se lleva a su paso las cadenas, los llantos, las ausencias;
la espiral recupera su curvatura, la raíz desciende adentro con fuerza,
parece que el corazón se diera un descanso para mirar con ojos nuevos,
para reír y soñar sin tanto peso, para volar un poco entre las nubes.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La leyenda del cuerpo

Reconstruir un cuerpo

fragante en la memoria:

ingresa en el recuerdo semidiós

y en el olvido, viento.

El tacto: narraciones

de una teogonía suficiente:

ninfas en la saliva, los mensajes

de iris en la sangre, el asediar

de amazonas, cuantas alegorías

quisiéramos del fuego, la conciencia

suprema de la piel.

El cuerpo amado nunca

es solamente un cuerpo.


De "Problemas de doblaje" 1982

Aurora Luque