Vuelves en sueños, una y otra vez,
ensueño de verde mar y de canciones,
roto, rasgando el cielo de un verano
que ya no, ya no aquí y nunca.
Te llamo...
Quien inventó el teléfono se equivocaba,
prefiero amar tu voz en blanca noche,
que escuchar tu oscura indiferencia.
Repito la esperanza de un encuentro,
de un encuentro de almas que una vez...
que una vez quizá se acompañaron,
eso creía entonces.
Hoy a través de un aparato
vuelvo a romper tu foto idealizada,
observo tu afilada cercanía
como un falso regalo de amistad
y comprendo
que por mucho que sueñe
ya no hay modo
de tenerte a mi lado
como antes.
te llevaré bajo tierra y te enseñaré cómo aman las raíces de los árboles
viernes, 25 de octubre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
jueves, 17 de octubre de 2013
La mirada...
Hubo un tiempo en que se esforzaba por mirarle fijamente a los ojos e intentaba ahondar en su insondable profundidad. Buscaba algo, no sabía muy bien qué pero sabía que algo fallaba; necesitaba concentrarse e intentar penetrarle con la mirada porque sentía de algún modo que su amor no era real. ¿Qué es un amor real? ¿Qué era lo que le faltaba? Cuando le miraba de ese modo no conseguía traspasarle, su mirada rebotaba en la de él, era como si hubiera un muro, como si ese mirar frustrado reflejara aquel vacío que ella sentía a veces a su lado. Porque lo que hacía irreal su amor era una soledad abrumadora estando en su compañía. A veces sentía que estaba con un desconocido, y el vacío era una suma de dos miradas truncadas; ella no le conocía pero él a ella tampoco y lo más doloroso es que parecía no tener interés en hacerlo. Él no se esforzaba por penetrarla con la mirada. Él no quería entrar en los oscuros huecos de su alma. Luego llegó la separación, sencilla y tranquila, incluso apacible dentro del dolor. Y cuando al cabo del tiempo se reencontraron y empezaron a compartir momentos de pasión ella se dio cuenta de que algo había cambiado. Ya no se esforzaba por mirarle, simplemente empezaba a verle. Era como reconocer a un desconocido. Quizá el amor era diferente, estaba cruzando un puente peligroso pero esa experiencia era necesaria. Un día él le dijo que ya no quería compartir momentos de pasión con ella, que había una persona en su vida a la que estaba conociendo y con quien quería tener un amor de verdad. Muerte, sangre, pánico y desesperación. Justo entonces que ella estaba aprendiendo a verle desde el otro lado él se iba, justo ahora que él se estaba dejando ver como era en realidad... Pasó más tiempo de distancia y ella se dio cuenta de que le amaba más si cabe que antes. Porque por fin había conseguido penetrar su mirada sin esfuerzo, porque su alma le era clara y transparente. Porque ahora sabía que él era capaz de dejarla a pesar de la pasión, porque ella sabía que era capaz de sobrevivir sin él. De pronto todo se tornó real; la relación pasada, el reencuentro, la nueva separación... Y aprendió que ese amor que ahora conocía era real aunque no fuera posible materializarlo, pero eso ya no importaba, era real porque había visto en él todos los fantasmas, porque ya podía mirarle y no sentirse sola, porque había sido capaz de amarle y odiarle, de desearle y anhelarle, de saberle con otra y alegrarse. Su mirada cambió porque descubrió su alma, porque él dejó que ella le viera de verdad, y aunque no le gustara parte de lo que vio era lo más real que él le había dado nunca, y eso es lo que acrecentó el amor o lo hizo cierto, eterno, comprendió que aceptando esa parte de él estaba aceptando la suya propia, que también la tenía. Y ya no necesitó mirarle más. Simplemente le amaba y le amaría sin esfuerzo, en la distancia, en un mundo en que la pasión ya no sería de cuerpos en contacto pero seguiría siendo pasión; una pasión tal vez más potente, la pasión por la belleza de la verdad, de la imperfección y de la sinceridad.
La mirada de ella y la de él ya no se buscan, una vez que se encontraron se dedicaron cada uno a mirar en otra dirección.
Hubo un tiempo en que se esforzaba por mirarle fijamente a los ojos e intentaba ahondar en su insondable profundidad. Buscaba algo, no sabía muy bien qué pero sabía que algo fallaba; necesitaba concentrarse e intentar penetrarle con la mirada porque sentía de algún modo que su amor no era real. ¿Qué es un amor real? ¿Qué era lo que le faltaba? Cuando le miraba de ese modo no conseguía traspasarle, su mirada rebotaba en la de él, era como si hubiera un muro, como si ese mirar frustrado reflejara aquel vacío que ella sentía a veces a su lado. Porque lo que hacía irreal su amor era una soledad abrumadora estando en su compañía. A veces sentía que estaba con un desconocido, y el vacío era una suma de dos miradas truncadas; ella no le conocía pero él a ella tampoco y lo más doloroso es que parecía no tener interés en hacerlo. Él no se esforzaba por penetrarla con la mirada. Él no quería entrar en los oscuros huecos de su alma. Luego llegó la separación, sencilla y tranquila, incluso apacible dentro del dolor. Y cuando al cabo del tiempo se reencontraron y empezaron a compartir momentos de pasión ella se dio cuenta de que algo había cambiado. Ya no se esforzaba por mirarle, simplemente empezaba a verle. Era como reconocer a un desconocido. Quizá el amor era diferente, estaba cruzando un puente peligroso pero esa experiencia era necesaria. Un día él le dijo que ya no quería compartir momentos de pasión con ella, que había una persona en su vida a la que estaba conociendo y con quien quería tener un amor de verdad. Muerte, sangre, pánico y desesperación. Justo entonces que ella estaba aprendiendo a verle desde el otro lado él se iba, justo ahora que él se estaba dejando ver como era en realidad... Pasó más tiempo de distancia y ella se dio cuenta de que le amaba más si cabe que antes. Porque por fin había conseguido penetrar su mirada sin esfuerzo, porque su alma le era clara y transparente. Porque ahora sabía que él era capaz de dejarla a pesar de la pasión, porque ella sabía que era capaz de sobrevivir sin él. De pronto todo se tornó real; la relación pasada, el reencuentro, la nueva separación... Y aprendió que ese amor que ahora conocía era real aunque no fuera posible materializarlo, pero eso ya no importaba, era real porque había visto en él todos los fantasmas, porque ya podía mirarle y no sentirse sola, porque había sido capaz de amarle y odiarle, de desearle y anhelarle, de saberle con otra y alegrarse. Su mirada cambió porque descubrió su alma, porque él dejó que ella le viera de verdad, y aunque no le gustara parte de lo que vio era lo más real que él le había dado nunca, y eso es lo que acrecentó el amor o lo hizo cierto, eterno, comprendió que aceptando esa parte de él estaba aceptando la suya propia, que también la tenía. Y ya no necesitó mirarle más. Simplemente le amaba y le amaría sin esfuerzo, en la distancia, en un mundo en que la pasión ya no sería de cuerpos en contacto pero seguiría siendo pasión; una pasión tal vez más potente, la pasión por la belleza de la verdad, de la imperfección y de la sinceridad.
La mirada de ella y la de él ya no se buscan, una vez que se encontraron se dedicaron cada uno a mirar en otra dirección.
viernes, 11 de octubre de 2013
Roberto Juarroz
Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.
No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.
El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.
Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.
No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.
El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.
Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.
martes, 30 de julio de 2013
Calla
deja de inventarte dramas
deja de fingir dolores
no malgastes el flujo
de tu mente
Calla
para ya esa máquina que arde,
deja de respirar, no te perviertas
en ese pozo azul de soledades
Olvida que te pueblan las palabras,
calla ya niña mala,
frena esa lluvia dorada de puñales
decapita tu odiosa fantasía
que no te trae más que ogros rojos
y cuentos con finales muy posibles
Calla y duerme, no, despierta,
despierta del letargo envenenado
que sólo te provoca bilis negra,
aniquila ese lago en el que te hundes
cállate de una vez
y simplemente
vive
deja de inventarte dramas
deja de fingir dolores
no malgastes el flujo
de tu mente
Calla
para ya esa máquina que arde,
deja de respirar, no te perviertas
en ese pozo azul de soledades
Olvida que te pueblan las palabras,
calla ya niña mala,
frena esa lluvia dorada de puñales
decapita tu odiosa fantasía
que no te trae más que ogros rojos
y cuentos con finales muy posibles
Calla y duerme, no, despierta,
despierta del letargo envenenado
que sólo te provoca bilis negra,
aniquila ese lago en el que te hundes
cállate de una vez
y simplemente
vive
domingo, 28 de julio de 2013
Princesa Inca
Que hermosa puede ser una mujer semidestruida,
brilla con la verdad decaída de una ciudad antigua y sucia,
sus ojos son callejones, son territorios donde transitar para reconocerse,
que bellos los pechos caídos e inútiles para dar de mamar a la nada o al cielo
que puede tener texturas parecidas/
que hermosa cuando llora con su lágrima azul e infinita,las ideas raras y esféricas,
el ruido de su dolor atrapado en el vientre inhabitado/
la luz se deforma para darle paso a esa muñeca que se desilhacha y toma forma de hembra en batalla de nadie/
mírale,sus ojos se difuminan para celebrar la lluvia y un desencuentro con ella misma, escribe en la noche y marchita la saliva para segregar mariposas o fines inexpresables/
habítala/cómele su origen y las noches/
sémbrale tu semen y tu tiempo para que divida la vida/desnúdala para comerle la sangre porque no le da miedo la herida en carne viva/
al final de su túnel tu victoria ante el desencanto/
que hermosa su belleza absolutamente imperfecta, sus piernas grandes,su blancura
de mármol,su locura precipitada,su mentira.
/con tus manos la tocas y palpas luego como le sueñan los dientes, los días,la vagina,
como se deshace en el camino hacia tu boca/
que hermosa transitada de miedo,no es bella como un maniquí sonriente,no te dará la razón,acabará de desordenarte/
persíguela para soñarte porque quedan pocos puros territorios verdaderos como ella/
no habita este lado del espejo/tú sabes que te amará siempre hasta la muerte
una mujer desmembrada/ y deslizate silencioso porque percibe y le altera cualquier ruido,
que es de aire, que es de vidrio, que es remota/
cómetela a pedazos para digerir el sentido de algo/
esto es la vida ,esto es la batalla del anochecer,esto es algo realmente grande/
que hermosa es una mujer semidestruida como una iglesia abandonada y hueca/
donde parar a conocer el viento que surge en le precipicio/
derrotada,insomne,perdida/
la quemadura que produce no destruye/no es fuego sino
una luz que te hará conocer lo que no conocieron jamás ni tu cuerpo ni tu memoria.
brilla con la verdad decaída de una ciudad antigua y sucia,
sus ojos son callejones, son territorios donde transitar para reconocerse,
que bellos los pechos caídos e inútiles para dar de mamar a la nada o al cielo
que puede tener texturas parecidas/
que hermosa cuando llora con su lágrima azul e infinita,las ideas raras y esféricas,
el ruido de su dolor atrapado en el vientre inhabitado/
la luz se deforma para darle paso a esa muñeca que se desilhacha y toma forma de hembra en batalla de nadie/
mírale,sus ojos se difuminan para celebrar la lluvia y un desencuentro con ella misma, escribe en la noche y marchita la saliva para segregar mariposas o fines inexpresables/
habítala/cómele su origen y las noches/
sémbrale tu semen y tu tiempo para que divida la vida/desnúdala para comerle la sangre porque no le da miedo la herida en carne viva/
al final de su túnel tu victoria ante el desencanto/
que hermosa su belleza absolutamente imperfecta, sus piernas grandes,su blancura
de mármol,su locura precipitada,su mentira.
/con tus manos la tocas y palpas luego como le sueñan los dientes, los días,la vagina,
como se deshace en el camino hacia tu boca/
que hermosa transitada de miedo,no es bella como un maniquí sonriente,no te dará la razón,acabará de desordenarte/
persíguela para soñarte porque quedan pocos puros territorios verdaderos como ella/
no habita este lado del espejo/tú sabes que te amará siempre hasta la muerte
una mujer desmembrada/ y deslizate silencioso porque percibe y le altera cualquier ruido,
que es de aire, que es de vidrio, que es remota/
cómetela a pedazos para digerir el sentido de algo/
esto es la vida ,esto es la batalla del anochecer,esto es algo realmente grande/
que hermosa es una mujer semidestruida como una iglesia abandonada y hueca/
donde parar a conocer el viento que surge en le precipicio/
derrotada,insomne,perdida/
la quemadura que produce no destruye/no es fuego sino
una luz que te hará conocer lo que no conocieron jamás ni tu cuerpo ni tu memoria.
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