viernes, 29 de julio de 2011

Hay una cascada que galopa
entre mis manos y mi espalda,
sobre mi vientre saltan diminutos seres
de invisible presencia,
y en la memoria, nada,
y en el armario, nada,
y en tu cama, tan sólo sueño,
y en mi cama, duermo sin sueño.
Presiento el viento, lo espero,
recibo la noche de verano
con paciencia y ternura,
y quisiera acostarme en esa tierra
que nunca fue de nadie, ser sin dueño,
y quisiera quererte sin saberte,
y que esta cascada-sobresalto
me convierta
en un manto de agua
entre los cantos del silencio del mundo.

viernes, 22 de julio de 2011

Juan Gelman

QUÉ

Los que son
en un pedazo de silencio,
ésos palabran de verdad.
No hablan, dicen, la noche
pasa por el aujero de su aguja
rápida como un golpe.
Su preguntón no va al círculo de lo sabido.
Tienen amores diversos, hermosuras
tendidas a los vientos.
La existencia y la inexistencia de
las cosas doran sus preguntas.
Arde la tribu de caminos
que no recorrerán.

sábado, 28 de mayo de 2011

Decir, hacer

                                              A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

OCTAVIO PAZ

jueves, 7 de abril de 2011

Cristina Peri Rossi

Bitácora

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.


"Linguística general" 1979
Después

Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.


"Otra vez eros" 1994


Mensajes
Cómo amaba los manuscritos de tus manos
en la alfombra
en la mesa de todos los días
en los mansos atardeceres
en el polvo de la ventana
en la monótona arena de la playa
Mansas manos
mensajes monosilábicos

        Pero nunca supiste qué palabra escribías.

"Linguística general" 1979

lunes, 4 de abril de 2011

Claudio Rodríguez

Ahí mismo

Te he conocido por la luz de ahora,
tan silenciosa y limpia,
al entrar en tu cuerpo, en su secreto,
en la caverna que es altar y arcilla,
y erosión.
Me modela la niebla redentora, el humo ciego
ahí, donde nada oscurece.
Qué trasparencia ahí dentro,
luz de abril,
en este cáliz que es cal y granito,
mármol, sílice yagua. Ahí, en el sexo,
donde la arena niña, tan desnuda,
donde las grietas, donde los estratos,
el relieve calcáreo,
los labios crudos, tan arrasadores
como el cierzo, que antes era brisa,
ahí, en el pulso seco, en la celda del sueño,
en la hoja trémula
iluminada y traspasada a fondo
por la pureza de la amanecida.
Donde se besa a oscuras,
a ciegas, como besan los niños,
bajo la honda ternura de esta bóveda,
de esta caverna abierta al resplandor
donde te doy mi vida.
Ahí mismo: en la oscura
inocencia.

lunes, 21 de marzo de 2011

Las hojas se amontonan otoñales,
con ellas rellené mi almohada
y cada noche sueño con su crujido
enredada en octubres y espirales.
A veces me descubro regando
con lágrimas las hojas amarillas
y entonces ya no suenan encrespadas,
se hacen blandas, mullidas, silenciosas.
Hoy parece que llega una tormenta,
hoy el gris me barniza y me segmenta,
esta tarde de viento y primavera
sueño con hojas, abrazos, ritos, cuevas.
Qué despiste me ronda por las venas,
qué certeza inquietante y engañosa,
ayer cisne, hoy loba, ¿qué mañana?
Dudas, bailes y versos sin sentido...
Me escuece la nostalgia y me fascinan
la intención, el nervio y la pureza
de esa energía de agua que me nace
cuando enraizo mis pies bajo la tierra.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Verde

Verde. Las hojas de geranio
en la luz gris de la tormenta
tiemblan, tensión
de nervadura verde oscuro.
Te mirabas las manos,
nervadura de venas; si los dedos
fueran deliciosos, decías.
Al caminar
apoyaba mi sien contra la tuya
y en la noche escuchaba
el ruiseñor y el graznido
del pavo. Indiferencia
de todo, oscuridad.
Me llamabas con voz muy baja.
Sólo un día reíste.

De "Ella, los pájaros", 1994
OLVIDO GARCÍA-VALDÉS